¿Quiénes somos?

Sakura – Centro de orientación, conciliación y formación es un espacio para la reflexión, para sobrellevar la transitoriedad de la vida desde un enfoque positivo y optimista, para generar esperanza, para resolver y conciliar, para conectar con nuestros diferentes yos, para establecer intenciones de cambio y crecimiento con el acompañamiento idóneo, para actuar y seguir los ciclos con entereza, para aceptar la introspección libre de temores, para abrazar el cambio a través de una sana compañía, para resolver y actuar desde un enfoque propositivo, para recibir la guía necesaria pero natural de cada proceso, para gestar, actuar y promover con esperanza la acción, para abrazar las circunstancias adversas con mirada compasiva y gestar soluciones, para disipar pensamientos intrusivos que perturban y alteran el proceso de crecimiento y por sobre todo para recibir la ayuda y apoyo que no siempre somos capaces de reconocer necesitar o pedir.  

Misión:

Somos un equipo de especialista comprometidos a:

Generar un espacio idóneo enfocado al desarrollo y al bienestar personal, un ambiente de confianza donde cada beneficiario pueda sentirse no sólo escuchado sino también orientado, un ambiente amigable en el que pueda conciliar cualquier elemento que lo aqueje y expresarse en libertad sin sentirse juzgado, sino al contrario, apoyado. Un espacio destinado al crecimiento personal independientemente de los roles de vida. 

Visión:

Ser referentes en el desarrollo personal, matrimonial y parental, brindando nuestro constante apoyo y compromiso, inspirando esperanza y promoviendo el bienestar bajo un enfoque de apoyo, contención y atención integral.

¿Por qué Sakura nos representa?

Sakura – Centro de orientación, conciliación y formación. Lleva este nombre a fin de reflejar la identidad y las reflexiones que dirigen nuestro accionar.   

Este preciado árbol simboliza los dos estados polarizados, la vida y la muerte, la aceptación y la negación, la belleza y la violencia, el ánimo y el desánimo. Pero en primavera nos hace una promesa, una posibilidad de una nueva vida, la floración de los cerezos, por más corta que sea, representa la vitalidad y el dinamismo, recordándonos, con su corta vida, que la vida es fugaz pero maravillosa.

Su delicada apariencia y breve vida, nos transmite un significado profundo que nos lleva a la reflexión, pero también a la acción, al reconocimiento genuino de que, si la vida es corta, mientras exista debemos potenciarla y disfrutarla en su máximo esplendor, dejarnos cautivar por la vida en sí con todo lo que viene y conlleva. Si la existencia humana es efímera, mientras exista debe estar cargada de belleza y para lograr aquello necesitamos muchos meses de preparación, de introspección y sobre todo de voluntad para llegar a ese esplendor, momento que cuando llega lo debemos apreciar como si fuera único y fugaz, aspecto que nos llevará a valorarnos y valorar todo cuanto esté a nuestro alrededor (familia, pareja, hijos, amigos, colegas, etc.)  

Esta flor nos recuerda la posibilidad del renacimiento y la renovación, representa la posibilidad de que siempre podrá haber un nuevo comienzo y la oportunidad de dejar atrás lo viejo para dar paso a lo nuevo. Desde lo humano dejar atrás las heridas, las antiguas prácticas, los dolores, los temores, los mandatos, la resistencia al cambio e incluso el supuesto de que sólo hay un camino.      

Representa un nuevo comienzo que sucede según su ciclo cada temporada, y con aquello refleja la oportunidad que tenemos de dejar atrás lo viejo para dar paso a lo nuevo. Recordándonos que siempre habrá espacio para la renovación y el crecimiento personal en nuestra vida, sin importar cuán difíciles sean las circunstancias. 

Su peculiar florecimiento anual nos muestra que en tiempos de adversidad reina la esperanza y el positivismo. Nos lleva al humilde reconocimiento que después de la primavera llegará, en el momento destinado, el invierno, más en los momentos oscuros siempre hay espacio para la luz y la renovación. A esto le llamamos esperanza y confianza en la promesa de que la primavera siempre volverá. 

También, Sakura nos regala un profundo entendimiento de la importancia de apreciar la belleza en las cosas simples de la vida, buscar la pureza y sencillez en nuestros pensamientos y acciones, conectarnos con el ser interior para inspirarnos a cultivar la pureza y la armonía en nuestros corazones.

Esta delicada flor, nos muestra la fragilidad del amor y cómo la intensidad, el apreciar los detalles, el vivir el momento sin expectativas precisas favorece ese amor propio y al entorno desde una visión sana, enriquecida que usa como base el compromiso.

Al recordarnos la brevedad de la vida también nos impulsa a vivirla con honor y valentía, a soltar los miedos, a vivir con autorespeto y respeto al prójimo y a la naturaleza, a no dejar las cosas para mañana y actuar conforme a la creencia de que ahora es cuando.  Todo aquello inspira fortaleza y determinación. Este árbol robusto puede sobrevivir en condiciones adversas, resiste ante tiempos de dificultad, recordándonos que incluso en los momentos más duros, la belleza puede y siempre podrá florecer. Es cuestión de decisión. 

Nos invita a comprender que hay tradiciones, cuya belleza se puede reconocer en todas sus formas, que no hay una única receta, una única forma, un único sendero. Todo lo contrario, nos muestra que la pluralidad y la diversidad es nuestro origen real, por lo que siempre podemos estar abiertos a las diferencias, a las fusiones y sobre todo a la aceptación de las singularidades. 

Fabi

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