Este trastorno del neurodesarrollo surge y se diagnostica en la infancia y, a menudo, dura hasta la edad adulta. Sin embargo, hay muchos casos de personas que fueron diagnosticadas recién en la edad adulta.
Los Trastornos del neurodesarrollo emergen en la infancia, durante el periodo en el que el cerebro está en pleno desarrollo, por lo que la detección temprana es vital. Con la adecuada intervención puede regularse déficits puntuales y disminuir la necesidad de apoyo durante toda su vida.
El TDA – H es una afección crónica que afecta a millones de niños, presentando indicadores persistentes que se agudizan en caso de no ser atendidos oportunamente. Implica tener problemas para prestar atención, para controlar conductas impulsivas y ser demasiado activos (hiperactividad), aunque este último criterio no siempre se presenta.
El tratamiento no cura el TDA – H, pero ayuda mucho con los síntomas y a encontrar puntos de focalización. El diagnóstico y tratamiento temprano, sobre todo las intervenciones conductuales, pueden hacer una gran diferencia en el resultado y logran aprender estrategias para tener éxito en la vida.